Teresa Domingo Català nació en Tarragona en el año 1967. Es licenciada en Ciencias Políticas y Sociología por la UCM Ha publicado Iris de Sombras, Loliloquios, La nieve, los ángeles, Un amor que palpita solitario, Sonetilandia, El Gravitar del agua, Compasión en el tiempo de los locos y Majar las Rosas, todos ellos libros de poesía. Su obra poética está recogida en diversas antologías. Ha publicado en diferentes revistas de Internet poesía, cuento y teatro. Tiene en su haber varios premios literarios, entre el que destaca el Premio Nacional de Poesía José Zorrilla, (Valladolid, 2006). Recitó en la FNAC de Diagonal Mar en Barcelona, en el Centro de Arte Moderno de Madrid, y en la Casa de América, junto con otros poetas. Recientemente ha presentado su último libro de poesía en tierras bolivianas, en la Embajada de España en La Paz, en la Feria del Libro de Cochabamba y en la AECID de Santa Cruz de la Sierra (octubre de 2008).
por Carlos Ernesto García
¿En qué momento descubres tu vocación literaria y cuándo decides dedicarte a la poesía?
Poco tiempo después de la muerte de mi madre, en el año 1995, empecé a escribir poesía de una manera sistemática. Me presenté a dos concursos de poesía convocados en Tarragona, y en uno quedé en segundo lugar y en otro en primero. Eso me dio alas. En el año 1998 entré en la tertulia de poesía Mediona 15, que se reunía un sábado al mes para realizar crítica literaria de lo que escribían sus miembros. Este hecho fue crucial para mí, ya que mis compañeros de tertulia me enseñaron la parte técnica de la poesía, la estructuración del poema, la utilización de recursos y figuras, en suma, la poesía como experimento formal. Dar con unas personas que le concedían una gran importancia a la forma en poesía fue muy positivo y enriquecedor y con ellos aprendí muchísimo. Siempre les estaré muy agradecida.
La literatura y la poesía es para mí una pasión, una forma de vida. No entendería mi vida sin poesía ni teatro. Quizá si mi vocación literaria se hubiera despertado antes hubiera estudiado una carrera relacionada con la poesía, pero no fue así. No me importa, a escribir poesía no se aprende en una Universidad.
Dedicarme a la poesía no fue una decisión racional. En ningún momento pensé: me dedicaré a la poesía. Me limité a hacerlo, a trabajar medias jornadas para poder escribir, y desarrollar así mi vocación. Escribí sin parar desde el año 1995, aunque guardé lo que escribí durante los primeros cinco años, ya que aquellos escritos no alcanzaban una calidad literaria mínima. No los tiré porque a nivel personal sí eran importantes. Entrar en Mediona 15 fue crucial para mí, porque fue entonces cuando pretendí que mi poesía tuviera calidad literaria.
Personalmente ¿te consideras una escritora catalana?
Soy una escritora catalana que escribe en castellano. Escribo en castellano porque es la lengua que domino. Para mí escribir en castellano o en català no es una cuestión política, y pienso que no debería serlo. Si dominara la lengua catalana escribiría también en català, pero normalmente la poesía se escribe en una sola lengua. Pondría el ejemplo del poeta Paul Celan, que a pesar de hablar varios idiomas y de residir en París escribía en alemán. Sí, me considero una escritora catalana, mis raíces familiares son catalanas, y vivo en Tarragona, que es una provincia catalana, tengo amigos poetas que escriben en català, he presentado libros de poetas que escriben en català, cuando recité en la Embajada de España en La Paz el agregado cultural, Sergi Farré, me pidió que leyera poemas en català de otros poetas, cosa que hice con todo el amor del mundo. Si tuviera una patria ésa sería Catalunya, pero yo me considero ciudadana del mundo.
¿Qué piensas de que Barcelona se haya convertido en los últimos años en una ciudad de moda?, ¿piensas que este hecho favorece la relación de los escritores catalanes o no, con sus posibles lectores?
Yo vivo alejada de Barcelona y de las modas. No me interesan. Soy una poeta que escribe en su casa, que queda con sus amigas y amigos, que tiene muchas relaciones internáuticas con poetas y escritores de todas las partes del mundo. No conozco la Barcelona literaria, aunque debo reconocer que una vez me invitaron a una tertulia literaria barcelonesa, pero me dio vergüenza y no fui. Lo lamento, fue una oportunidad que perdí. Yo pienso que las modas son nefastas, pero para bien o para mal la poesía no está de moda. La poesía es un género totalmente minoritario, que tiene muy pocos lectores, que normalmente interesa a quien la escribe. La moda suele inferir más en los novelistas, en los escritores de prosa.
Generalmente los estudiosos de la literatura o el arte, tienden a encasillar a los poetas, narradores y artistas, etiquetándoles en una u otra generación. ¿Crees que tú perteneces a alguna en concreto o te identificas con alguna puntualmente?
Para contestar esta pregunta debería tener una visión objetiva sobre mi propia obra de la que carezco y una información mucho mayor sobre la poesía que se está escribiendo actualmente. Puedo decir que mi poesía no es una poesía de la experiencia, ni es tampoco una poesía reflexiva, intelectualizada. En cada libro que escribo intento que mi voz no se repita, intento crear una obra nueva, diferente de la anterior, intento mejorar en cada nuevo poemario. Yo me suelo identificar con aquellos poetas y escritores que vivieron apartados de la sociedad, a quienes no les importaba demasiado la fama ni el dinero, que vivían “en su mundo” y explicaban – en prosa o en verso – ese mundo a los demás.
¿Qué opinión te merece esa creencia de que los poetas tienen que sufrir para tener algo interesante que contarnos?
Pienso que el sufrimiento forma parte de la vida, exactamente igual que la alegría o el placer. No creo que el sentido de la vida sea el dolor, o que esta vida sea un valle de lágrimas. Viviendo se sufre y eso es inevitable. El dolor enriquece, sí, pero no a todo el mundo. Hay gente que ha sufrido pero no se ha enriquecido interiormente. El poeta que tiene algo interesante que contarnos es aquel que sí se ha enriquecido, es aquel que sabe comunicarnos sus propios mundos interiores o su relación con el exterior de sí mismo.
Muchas personas tienen la idea de que uno podría escribir mejor poesía si estuviese en una casa en el campo rodeado de paisajes bucólicos ¿Crees que eso es necesario para el espíritu de un poeta o por el contrario que se puede escribir en cualquier situación y lugar?
Yo no soy capaz de escribir en un paisaje bucólico, porque los ojos se me van hacia el cielo, hacia los árboles, hacia el paisaje en general... Me pasa lo mismo en la playa, el mar me llena, el olor, el ritmo de las olas, el tacto del agua y de la arena. Yo necesito estar en mi casa, o en un sitio cerrado, en soledad o con mi espacio particular en soledad, en silencio. Ése es mi marco adecuado para escribir, para comunicar con mi yo interior y conseguir que se materialice en palabras. Por supuesto que del contexto dependen los poemas. Como un día me comentó una amiga, una poeta que en su vida haya tenido que pasar el mocho difícilmente le escribirá un poema al detergente ja ja.
Como escritora que eres, ¿Te sientes satisfecha de todo lo que has escrito hasta hoy?
Soy consciente de los fallos de mis libros. En Iris de sombras hay poemas regulares, que podrían ser mucho mejores, pero cuando lo escribí estaba dando los primeros pasos poéticos de la mano de la técnica. En general, en casi todos mis libros se repite un fenómeno: hay poemas buenos, pero entre ellos hay poemas medianos, poemas que yo debería haber suprimido en aras de la calidad uniforme del libro. Un poeta español del que no diré el nombre me hizo un comentario muy acertado sobre mis libros de poesía: hay poemas buenos pero entre ellos hay poemas que no lo son y desmerecen el conjunto. Creo que mi principal avance en este sentido es que conforme avanzan mis libros cada vez hay más poemas buenos en ellos. Este defecto literario tiene una causa: leer poca poesía. En cuanto mis lecturas han ido avanzando, leyendo a poetas de toda clase, época y nacionalidad, he sabido ver los fallos de mis poemas.
Yo no corrijo mucho, lo que hago es descartar, porque meses o incluso años de terminado un poemario, ya he perdido el tono, ya he perdido el ritmo original... Ya no puedo corregir pero sí puedo descartar y no incluir el poema malo o mediocre...
Si volvieses a nacer ¿elegirías nuevamente ser poetisa?
Soy poeta y también dramaturga. Yo pienso que yo no elegí ser poetisa, la poesía me eligió a mí. Creo que mi vida ha pasado por momentos muy dolorosos a nivel personal, pero esos momentos me encaminaron hacia la poesía, así que valieron la pena. Yo lo único que le pido a la literatura, y en particular a la poesía y al teatro, es un lugar, y parece que me lo ha dado.
Claro que si yo pudiera elegir, creo que elegiría no volver a nacer.
Si se produjese un incendio en una librería y de pronto, estuviese en tus manos la posibilidad de salvar algunos ejemplares, digamos 5 por ejemplo ¿qué títulos elegirías?
Si hubiera un incendio en una librería y me pillara en medio, seguramente lo que haría sería salir corriendo ja ja, no creo que me dedicara a buscar ningún título en particular. Pero como entiendo la pregunta como una metáfora y no como un hecho literal, salvaría:
Crimen y castigo, de Fédor Dostoyewski porque para mí es un libro de culto, ya que de más joven me sentía completamente identificada con su protagonista, Raskolnikov.
Epístola, De carcere et vinculis: De Profundis, la hermosa y larga carta que Óscar Wilde le escribió a lord Alfred Douglas, un ejemplo de profundidad, de riqueza interior, de perdón y de amor, con mayúsculas.
El señor de los anillos, de Tolkien, porque la magia, la fantasía y el triunfo del bien son muy necesarios en nuestra vida.
Los gozos y las sombras de Gonzalo Torrente Ballester, porque además de enganchar al lector lo nutre con la descripción detallada de caracteres y situaciones.
Y los tres libros que reúnen la poesía de Juan Eduardo Cirlot: En la llama, Bronwyn y Del no mundo, porque pienso que Cirlot fue el poeta español más grande del siglo XX.
Dime por favor ¿qué 5 poetas latinoamericanos recomendarías a un lector que no estuviese familiarizado con nuestra tradición poética?
El poeta chileno Óscar Hahn me parece un poeta genial. Me encantan sus libros de poesía – sólo he leído tres – pero me llama, me transporta, me comunica, hay feeling entre él y yo.
El poeta boliviano Homero Carvalho, poco conocido en España, tiene un tono narrativo en poesía que la vuelve asequible, sin bajar el listón de la perfección formal. Sus Reinos Dorados merecieron que escribiera un ensayo sobre ellos en poemas del alma.
Para ir a los poetas ya clásicos, César Vallejo, por supuesto, que aúna en su obra tradición y experimentación, como los grandes genios de la poesía.
O Alejandra Pizarnik, que sabe crear y recrear mundos propios, de quien recomiendo fervorosamente, además de la lectura de su obra poética, la de sus Diarios.
Y para terminar, recomendaría al poeta cubano Waldo Leyva, por sus poemas hermosos, que hablan sobre lo bello y sobre lo verdadero de la encrucijada vital del hombre y de la mujer contemporáneos.
Carlos Ernesto García es poeta, escritor y corresponsal de prensa salvadoreño.
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