COMO ZONA DE GUERRA
Haide Ambriz Padilla

Recorrer las calles maltrechas del primer cuadro de la ciudad de Torreón, es para el alma un desgaste emocional. Tener que sortear cables de electricidad que emiten sonidos de alto voltaje, observar con detenimiento el piso para no resbalar con las cuarteaduras de lo que apenas se asoma de banqueta, o bien esquivar los boquetes que se tragan todo lo que se atraviesa en su camino.
Los olores nauseabundos salen de las alcantarillas y se confunden con el entorno, el agua potable se desperdicia a chorro abierto, debido a las interminables reparaciones que realiza el Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento (SIMAS), la basura esta apilada por montones en las esquinas, a mitad de cuadra y a donde uno lleve su vista. Si por equivocación encontramos un bote de basura, estos se encuentran rebosantes y en malas condiciones, razón por la que la modernización del centro histórico apesta. Bienvenidos al tercer mundo…
El pavimento recién hecho con cemento, presenta a unos meses, cuarteaduras y desniveles, las banquetas están divididas en tierra, escombros y restos de lo que fue la vereda. La gente se equilibra por el pedacito de banqueta como si se tratase del mejor acto de malabarismo en la cuerda floja circo Du Soleil.
Otro de los actos dignos de ser circenses, es el paso de los camiones de ruta por el único carril de circulación, que estrangula -a merced y voluntad del chofer- el tráfico con sus inoportunas y no autorizadas paradas para subir o bajar pasaje, creando toda una sinfonía clásica para los amates del kitsch, la atmósfera auditiva se satura tan rápido que empieza a ser desesperante la necesidad de salir huyendo de ese lugar.
Si intentamos aparentar que nada de lo anterior nos puede derribar el buen ánimo de continuar conociendo el centro histórico de Torreón, la magna obra de la administración que encabeza José Ángel Pérez, podemos seguimos recorriendo este paisaje urbano imaginando –para que no sea tan pesado- que podría comprarse en foto, con una obra de Pablo Picasso.
Al levantar la vista, el reflejo color plata ciega nuestros ojos, el aluminio proveniente de los módulos para los ambulantes, además de convertirse en tremendos hornos para los comerciantes así como para los consumidores, según la psicología del color, indica que puede expresar desconsuelo, aburrimiento y vejez. Si además es utilizado en exceso dentro de un mismo ambiente, esto convertirá el mismo en monótono, exactamente así luce el centro histórico.
Recorriendo los puestos de vendedores ambulantes -ahora ya establecidos-, podemos dar fe que no ha cambiado nada; los vendedores siguen sacando lonas fluorescentes multicolores que contaminan la pupila del transeúnte y hacen un arcoiris de mal gusto, invadiendo la banqueta, fuera de sus módulos, los tenderetes de mercancía ilegal rebosan por los apretujados pasillos de la llamada modernización.
Al hacer memoria de cómo era antes de los gallineros bautizados pomposamente como “módulos”, no encontramos ninguna diferencia entre el pasado y el presente, pues los ambulantes tienden a ser ambulantes, a gritar ¡pásele, pásele!, a amontonar la mercancía en los pasillos y por donde se pueda, a seguir robándose la luz “diablito” de por medio, como reza el dicho aunque la mona vista de seda, mona se queda.
Lamentamos no coincidir en lo que ve, y en la definición del Maquiavelo de este proyecto, Rodolfo Walss Aurioles, Director de Planeación Municipal, quien comparó los tenderetes de los ambulantes, con los cafés parisinos.
En primer lugar las lonas de baja calidad multicolores, y hasta simples cobertores acrílicos, en nada asemejan a las sombrillas de los cafés de Paris, ni de ninguna otra ciudad europea, la cultura de no tirar basura es inexistente en nuestra ciudad, únicamente en el mundo de Walss se puede entender esta supuesta modernización.
Con el ánimo, la esperanza de ser una persona pesimista entre muchas más, recorrimos varios comercios establecidos para que desmintieran o confirmaran la mala imagen que habíamos captado del Centro Histórico, sin embargo, a pesar de hacer múltiples esfuerzos por encontrar buenos comentarios, la mayoría de los entrevistados coincidieron con nuestro punto de vista y no así con la versión de las autoridades.
SE VE PEOR QUE ANTES
“Es una ingratitud lo que hace el presidente municipal, José Ángel Pérez Hernández, con los recursos de los torreonenses, es una porquería como están dejando el centro histórico, las banquetas mal hechas, el pavimento con baches, es una asquerosidad la ciudad.
Ellos dicen que están modernizando aquí y allá, yo les diría que mejor fueran calle por calle, para que terminaran una cosa a la vez. Pretenden abarcar toda la ciudad y nunca terminan nada, todo lo tienen al revés, todo esta mal hecho, como ciudadanos no sabemos quién se esta beneficiando en todo esto, porque si estuvieran haciendo las cosas bien, ya estaría todo terminado, pero aquí solo ellos se importan, porque si a las autoridades realmente les importara el ciudadano, harían las cosas bien para tenernos conformes y contentos” expresó el señor Juan Rodríguez.
Otra ciudadana consideró: “Está re feo el centro… yo lo miro todo feo y deshecho, antes por lo menos uno caminaba en el pavimento y en la banqueta, ahora parecemos que andamos en el rancho, todos aterrados, polveados, esquivando los hoyos, las aguas negras, toreando los muebles, no hay policías quien vigile. A mi ver, estaba mejor antes, ya sabía uno por donde pasar y pisar, pero ahora todo es un relajo”, comentó Cuca Soriano.
Por su parte, Roberto Sánchez, otro transeúnte común nos dijo: “Las personas se atraviesan como burros y los camiones se paran donde les da su gana, obvio uno se desespera si viene manejando a la una de la tarde, con un calor de cuarenta grados y de pilón, ni un agente de tránsito esto se convierte en un caos y vamos todos a vuelta de rueda. Por eso preferimos no venir a nada al centro, a menos que sea muy urgente, es puro renegar”.

LAS VENTAS HAN BAJADO
“Las ventas han bajado un veinte por ciento a comparación con los otros meses que tuvimos que soportar el polvo, el ruido, mientras construían los módulos de los ambulantes, pero si han bajado mucho las ventas comparadas con el año anterior. Al principio estaba muy bien, desgraciadamente ahorita están metiendo lonas, hay mucha basura, vamos a llegar a un punto como la Alianza. Además no hay nada de seguridad, los policías ni sus luces, cuando deberían de andar vigilando más, porque los módulos quedaron haciendo laberintos donde los ladrones se pueden ir corriendo y perderse fácilmente” así lo daba a conocer la encargada de una zapatería por la Hidalgo.
“Las ventas siguen igual de bajas, nos dicen algunos clientes que se ve mejor el centro, porque no hay tanto tráfico, lo malo es que muchos clientes se quejan de que no hay dónde estacionarse, de que los puestos están muy salidos y no hay tanta pasada para la gente. A nosotros nos afecta que no haya estacionamiento, porqué la mayoría de nuestros clientes vienen en carros, a comprar telas de calidad, otra de las quejas que recibimos de nuestros clientes es la inseguridad, ahora quedaron muchos lugares para esconderse y salir corriendo entre los puestos de los ambulantes, si se pone feo en la noche, a uno le da miedo salir tarde del trabajo”, nos platicaba la encargada de otra tienda de telas por la Hidalgo.
“La verdad si hemos tenido problemas con la remodelación, porque nuestras ventas han bajado en un sesenta por ciento, sabemos que no tiene mucho y tenemos que ver como se va desarrollando todo, pero las quejas de las personas que vienen a comprar, son que la calle quedó bien fea, no hay banquetas, hay mucho hoyo y cables de luz pelones, habrá que ver si esto funciona”, decía el encargado de una farmacia.
“Creo que no hay mucho que declarar, tú lo has visto, la gente lo ha visto que es un mugrero completamente lo que hicieron en el centro histórico y lo que vino a hacer el municipio con los ambulantes. Mientras tanto las ventas siguen a la baja, los comensales se quejan de que no hay estacionamiento, además las calles y avenidas están cerradas, con esto lo único que ocasionan es que bajen las ventas por la tarde. La gente tiene miedo con todos los puestos aquí, porque se hacen laberintos de puros malvivientes y para rematar no vemos a ningún policía vigilando por estos rumbos. Ya queremos que terminen, llevamos más de un año sufriendo” expresaba la dueña de una cafetería.
“Nos afecta mucho a los comerciantes establecidos la mala imagen que dan los puestos con sus lonas, además que no hay visibilidad de la calle a nuestro negocio. Se ve mal que no estén acomodados uniformemente, se ve mal que unos saquen sillas, taburetes, sus tendidillos, se ve mal. Además nuestras ventas han caído un sesenta por ciento, la gente no quiere venir al centro por todo el desorden que tienen en las calles y si a esto le sumamos que no vemos a ningún policía, el centro esta inseguro, la verdad…” Decía el encargado de una tienda de deportes.
“Las ventas han caído por la crisis económica ya nadie compra celulares como antes, además no hay policías vigilando el centro, fíjese la semana anterior andaban golpeando a una señora por los puestos de atrás y la policía nunca apareció, allí sí andamos muy mal…”, concluyó el encargado de una tienda de celulares.
ESTAMOS INCONFORMES
Luego de reubicar a los ambulantes en puestos de aluminio en el primer cuadro de la ciudad, muchos ambulantes dicen estar inconformes con la distribución de lugares, pues denuncian que existió favoritismo y privilegios para los líderes, quienes negociaron con Alberto Chavira Zúñiga director de plazas y mercados, así como con Rodolfo Walss Aurioles director de planeación de este municipio. Los ambulantes inconformes han recurrido a la presidencia municipal, teniendo pláticas con la regidora priísta Ruth Idalia Ysáis Antuna y la regidora panista Laura Muñoz Franco, sin embargo luego de múltiples juntas, la respuesta es la misma: las cosas se quedan como están, ya no hay lugar donde reubicarlos, ya se asignaron todos los lugares.
Los ambulantes inconformes, manifestaron que de no atenderse favorablemente sus demandas, podrían tomar las instalaciones de la presidencia para impedir el paso de los trabajadores a dicho lugar, hasta que se resuelva su problemática.
DAR TIEMPO AL TIEMPO
Fue la expresión que usó el presidente de la Cámara Nacional de Comercio y turismo en Torreón, Félix Pérez Murillo, al preguntar si el proyecto del centro histórico funcionaría.
“El problema del ambulantaje siempre se va a estar presentando, primero porque no sabemos que hacer con los ambulantes, cuando estaban en las calles porque estaban en las calles, ahora que están reubicados porque están reubicados. Siento que existen comerciantes que están inconformes con todo, tenemos que darle tiempo al proyecto, para que tome rumbo, tampoco es quejarse por quejarse” dijo Pérez Murillo.
Según las pláticas entre las autoridades y la CANACOTO, las obras del centro Histórico estarían concluidas para finales de junio. “Además las banquetas que ahora lucen deshechas, se tendrán que uniformar y rehacer para que todo vaya de acuerdo al plan maestro que nos presentaron las autoridades”, comentó el presidente de la CANACOTO.
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