Redacción: Prol. Colón Nº 960 Norte - Colonia Ampliación Los Ángeles - Torreón - Tel. (871) 2 28 - 02 45 /02 46
12 de mayo de 2008 - OPINIÓN
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ESO DIGO YO...

Nancy Azpilcueta

 

La izquierda tiene su ala derecha, la derecha su ala izquierda.

Oigo murmullo de alas, pero sé que ningún pájaro se elevará por los aires.

Heinrich Böll

 

 

 

 

Lo que está pasando dentro del Partido Acción Nacional de Coahuila, que obviamente repercutió en el Comité Municipal de ese instituto político en Torreón, no es tan simple como el quitar y poner piezas, como si se tratara del partido de ajedrez entre dos principiantes.

Lo que está en juego es justamente el futuro político de los blanquiazules en el estado, y por ende el futuro de una buena parte de la sociedad.

El PAN, cuyos integrantes están enfrascados en una pelea interna que ya trascendió la esfera doméstica y es percibida por la población en general, está perdiendo puntos en la preferencia electoral, incluso de sectores donde el sello panista tiene arraigo.

Y sí, cualquiera podrá argumentar que hasta en las mejores familias hay peleas entre hermanos, entre padres e hijos, pero cuando las diferencias llegan a grados personales irreconciliables, hay que poner orden. Pues justamente a ese nivel llegan las confrontaciones internas dentro del PAN de Coahuila, donde Jesús Vicente Flores Morfín dejó de ser presidente del Comité Directivo Estatal –un cargo que dicen algunos panistas de abolengo, nunca quiso estar- al ser aceptada su renuncia, hecho que desencadenó un serio conflicto que, si bien se veía venir, trajo consigo consecuencias que los panistas de pura cepa no se esperaban.

Y mientras en el corazón estatal del PAN, es decir en Saltillo, se dan con todo lo que encuentren a su paso, en Torreón  se aprovecha la situación para también arrancar con más intensidad la guerrita correspondiente al municipio donde se concentran las fortalezas de los más visibles aspirantes a la candidatura al gobierno del estado.

Los grupos de Guillermo Anaya Llamas y de José Ángel Pérez Hernández –que se asegura en el PAN pactaron acuerdos- siguen pateándose por debajo de la mesa.

Triste futuro en cuanto a resultados electorales se le avizora a Acción Nacional en octubre próximo, y de eso nadie más que los panistas mismos serán culpables, aunque siempre viene bien el argumento de las “mapachadas” priístas para –por costumbre y tradición- echarle la culpa a alguien.

 

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Hasta hace semanas, e incluso pocos días, los panistas que, en calidad de espectadores se dedican a ver cómo la pelea entre dos grupos internos de su partido destruyen la mermada credibilidad que sostiene al PAN, comentaban que precisamente, por esta pugna, era ya una cuestión de tiempo nada más la renuncia de Flores Morfín a la presidencia del Comité Directivo Estatal panista.

La historia es bien simple: las confrontaciones que vienen de tiempo atrás entre los anayistas y los joséangelistas, con la figura del también senador Ernesto Saro Boardman en medio, llevaron a una negociación de “unidad”: Jesús Vicente Flores Morfín (diputado federal plurinominal que hace las veces de una especie de Sancho Panza de José Ángel Pérez Hernández) en la dirigencia estatal, sellado con el candado de un hombre de las confianzas de Guillermo Anaya en la persona de Mario Dávila para que ninguna decisión trascendental favoreciera a ninguno de los grupos, y por supuesto, Saro Boardman –quien inteligentemente se mantuvo haciendo equilibrio sin inclinarse hacia ningún lado- pero, como sucede con las negociaciones de “a mentiritas”, un día tenía que tronar y finalmente Flores Morfín, quien desde el punto de vista de los panistas más tradicionales no tiene el carácter necesario para enfrentar situaciones bajo presión, cedió, con lo que Mario Dávila también perdió su parte de poder en este Comité Directivo Estatal de fantasía, quedando simplemente como Secretario General adjunto.

Así, una vez que aventó la toalla Flores Morfín –quien durante su desempeño hizo las declaraciones mediáticas más desafortunadas de la historia reciente del PAN en Coahuila- sube a escena Francisco Javier Cavazos Gómez  –actual gerente comercial de atención a usuarios de SIMAS Torreón, a quien se ubica como cercanísimo a José Ángel Pérez Hernández- con la sorpresa de que, una vez que se hizo cargo de la dirigencia formalmente, en la reunión a puerta cerrada que tuvo lugar el viernes pasado, lejos de mantener la directiva panista tal cual mientras pasa el proceso electoral constitucional del 19 de octubre próximo, que dará comienzo formal nada más y nada menos que el 15 de mayo (en tres días), aventó la papa caliente y nada … anunció a los panistas que convocará a elecciones internas para renovar la dirigencia estatal blanquiazul, lo que sin duda le traerá más fracturas a ese partido. Todo con tal de evitar que el CDE panista de Coahuila se convierta en delegación, lo que implicaría dejar el futuro del partido en manos del Secretario General del CEN blanquiazul, o sea, de Guillermo Anaya Llamas.

 

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Pero en Torreón desde el domingo 4 de mayo, la rebatinga en el Comité Municipal del PAN también se puso de a peso, y aunque nuestro amigo y colega Ramón Betancourt Vázquez en su gustado Café Político nos ha puesto al tanto de los detalles, también es justo mencionar un hecho que puede parecer anecdótico y arrancar sonrisas, pero que tiene una carga política muy fuerte.

Y es que, panistas presentes en la asamblea de aquel domingo 4 de mayo en el PAN municipal de Torreón, nos relataron cómo María Luisa Berrueto -la primera dama del municipio, portadora del síndrome de Marthita Sahagún- que ya se sentía parte activa de la Directiva Municipal de Acción Nacional en Torreón quedó fuera, junto con Alfonso Tafoya Aguilar. Nos cuentan testigos presenciales que la primera dama, olvidándose del protocolo, de la moral y de las buenas costumbres estalló en cólera ante los asistentes a la asamblea y espetó en un grito dirigido a José Manuel Villlegas, el dirigente municipal impuesto por su marido- con la devastadora frase “¡Manuel, eres un pendejo!”… (No lo digo yo, lo dijo ella, según distintas versiones) dejando boquiabierto no sólo al destinatario de la acusación sino a su marido, José Ángel Pérez Hernández y a los asistentes a tan importante asamblea.

Dicen los que ahí estuvieron que después del numerito, la primera dama se levantó enfurecida, arrastrando consigo al alcalde torreonense a quien, en uno de los pasillos y ya en pleno coloquio conyugal, le repitió la misma frase que había dirigido minutos antes a Manuel Villegas, el dirigente municipal del PAN, uno de los regidores consentidos de José Ángel Pérez Hernández.

La carga política de esta anécdota protagonizada por la primera dama torreonense, cuyo cargo honorario de Presidenta del DIF la encasillaría en la dulzura, tolerancia y comprensión que implican la labor social y el asistencialismo, nos deja como mensaje –y sobre todo a quienes presenciaron los hechos- que María Luisa Berrueto Pruneda, esposa de José Ángel Pérez Hernández, no se conforma con ese cargo, ni con aparecer en fotografías del DIF entregando sillas de ruedas y dulces, sino que busca a toda costa convertirse en una especie de Cristina Fernández de Kirchner, la actual presidenta argentina que heredó por méritos propios –dicen- la silla que dejaba su marido, o en una Hillary Clinton pero de petatiux, porque a María Luisa Berrueto Pruneda no le alcanza con el autoritarismo ni con los caprichos para aspirar a la política de medianas ligas. Al igual que a su marido, a la primera dama torreonense le hacen falta cursos de Ciencias Políticas o por lo menos, capacitación en términos de Relaciones Humanas.

No obstante, la primera dama ofrece posiciones y candidaturas a diestra y siniestra, comprometiéndose a consolidar el grupo que su marido ha ido creando gracias a la nómina del municipio.

 

∞∞∞

 

Quienes desde muy adentro están enterados de los pormenores y detalles finos de los “acuerdos” pactados, aseguran que la mano de la Secretaría General del PAN Nacional –o sea, nuevamente nos referimos a Memo Anaya- y por tanto, inmediatamente después de la “accidentada” asamblea panista de Torreón, se presentó una impugnación del proceso, por considerar que se cometieron irregularidades, que se violaron estatutos y que hubo vicios de origen.

Y uno de los más importantes puntos para efectuar la impugnación es justamente el hecho –como ya lo habíamos mostrado semanas atrás en esta columna- de que José Ángel Pérez Hernández no está jugando limpio con su partido por varias razones, pero principalmente por este hecho:

  • La directiva actual está compuesta en su gran mayoría por panistas incrustados en la nómina municipal, es decir, encadenados por el compromiso de tener un trabajo digno y remunerado gracias a José Ángel Pérez Hernández.

Porque hay una realidad: el Partido Acción Nacional –que por décadas, antes de ser gobierno y por ende, tener poder- se desgañitaba a través de sus militantes exigiendo legalidad, transparencia y un alto a los excesos de sus opositores, los priístas, y esgrimiendo sus principios, estatutos y su código de ética, hoy están incurriendo a la “n” potencia en todo lo que combatieron.

El grupo de José Ángel Pérez, que con el bravuconeo como estilo de hacer política, se pasa estatutos, principios, reglas y códigos de ética por donde sea necesario con tal de ganar terreno en la búsqueda de poder, contribuye con las irregularidades y abusos a que su partido pierda puntos ante la sociedad, hecho que por supuesto los del partido de enfrente, el PRI, festejan con bombos y platillos porque, al menos en Coahuila, son los mismos panistas quienes están haciendo el “trabajo sucio” de exhibir y desacreditar al PAN como un partido de meras ambiciones de poder.

Tanto ha criticado el PAN la revolución interna del Partido de la Revolución Democrática, donde las fracciones siguen trenzadas en luchas ideológicas que cansaron ya a la sociedad mexicana, que les está pasando lo mismo, sólo que no terminan de ver la viga en su propio ojo…

 

  Código de Ética PAN

 

 

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En Coahuila, hace apenas unos días, los diputados panistas en el Congreso local metieron un autogol y todavía no terminan de percatarse de lo que en política es un error, pero en el ejercicio de su cargo era su obligación. El tema es que ni los panistas mismos saben si fue error, falta de experiencia o simplemente tráfico de votos.

Y es que resulta que el gobierno del estado solicitó la aprobación del Congreso para endeudarse con un crédito que se aplicará a la conclusión de obras que, según entendemos- estaban presupuestadas dentro del ejercicio 2008, y los legisladores panistas aprobaron por unanimidad en su fracción parlamentaria dicho crédito.

En caso de que lo hayan hecho como un ejercicio legislativo y ciudadano consciente, enhorabuena y nuestro respeto por ellos, aunque personalmente dudo de esta posibilidad… Si fue por deficiencia e incapacidad política, sería hora de que el PAN revise la preparación de sus candidatos a diputados, lo que sí sería imperdonable sería que más adelante trascienda que los panistas negociaron su voto por razones económicas, lo que no es descartable.

A decir de nuestros informantes, José Antonio Jacinto Pacheco, líder de los diputados panistas, reconoció el error político pero… ya cuando ni entre colegas de un mismo partido se creen, es que algo muy serio está sucediendo ¿no le parece, amable lector?

Por tradición y acostumbrados siempre a vivir en la oposición, los panistas no se han dado cuenta que cargan a cuestas una pesada loza de crítica al PRI y a la izquierda, de promesas, reclamos, exigencias y toda clase de protestas que la sociedad tradujo en su momento como “en el PAN son mejores” y le dieron su confianza a otro bravucón: Vicente Fox Quesada en julio de 2000.

La realidad y los excesos de sus militantes rebasaron la imagen de su partido y hoy no es momento de seguir reprendiendo y fiscalizando a los demás sin antes echarse un clavado dentro de su propio mar y poner (o imponer) orden, porque es casi seguro que si en Coahuila las elecciones fueran hoy, el PAN perdería estrepitosamente hasta en su principal bastión: Torreón.

 

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TRES PUNTOS APARTE…

1.- La tristeza enorme por el fallecimiento de un amigo y compañero periodista –orgullosamente originario de la Laguna- y de talla nacional. José Antonio Jáquez Enríquez, asesor de la Dirección de la Revista Proceso quien dejó de existir al mediodía del pasado viernes. Un enorme y cariñoso recuerdo para él, y nuestras muy sinceras condolencias a toda su familia y amigos cercanos.

 

2.- Por segunda ocasión, la Federación de Asociaciones de Periodistas de la República Mexicana (FAPERMEX) distingue a quien esto escribe con el Premio México de Periodismo en la categoría Columna en Medio Cibernético, justamente por este espacio, ESO DIGO YO…

Los premios no nos hacen mejores o peores personas, sin embargo no deja de significar una gran satisfacción y de enorgullecernos porque entre cientos de participantes nuestro trabajo fue seleccionado por un jurado compuesto por importantes periodistas mexicanos.

Gracias a la FAPERMEX, gracias a quienes a través de sus correos electrónicos y llamados telefónicos se sumaron a nuestra alegría, pero principalmente gracias a los lectores y a la gente que sigue confiando en nuestro periodismo…

 

3.- Si alguno de “mis veinte lectores” conoce a la señora Lorena Mendoza de Ríos, de Torreón, Coahuila, quien “cansada de las calumnias de este sujeto” (sic) busca desde febrero de 2008 en diarios perdidos en el interior de la República Argentina datos sobre la veracidad de la currícula profesional como periodista de Daniel Eduardo Raddi, nuestro jefe de Redacción, favor de informarle que puede preguntar por él en Radio América (de Buenos Aires Argentina, empresa con capital mexicano, por cierto); en Agencia Comunas, y en la sala de periodistas del Congreso de la Nación Argentina, donde Raddi durante muchos años fue periodista acreditado para la cobertura de las actividades legislativas.

Si la señora Mendoza de Ríos encontró a través de Internet el sitio del Diario Uno de Mendoza, Argentina (donde Raddi nunca trabajó, ni vivió, por cierto)  y otros más, seguro no le será difícil entrar en los sitios de las tres instancias ya mencionadas y ponerse en contacto con sus responsables. Ahí le darán amplia información sobre nuestro jefe de Redacción.

 

 

 

 

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