TARIJA
Juan Ramón Jiménez
El Tratado de Petrópolis es un tratado de paz firmado entre Bolivia y Brasil en 17 de noviembre de 1903 en la ciudad brasileña de Petrópolis, por el cual Bolivia cedió una superficie aproximada de 191.000 km², que corresponden en su mayor parte con el actual estado del Acre, al Brasil, ya anteriormente en 1877 por el "Tratado de Paz y Amistad" Bolivia había cedido otros 164.242 km² de la región del Acre que fueron anexados por Brasil a la entonces provincia y actual estado de Amazonas. Entre los principales motivos de la entrega del territorio están la Fiebre del caucho, sucedida a finales del Siglo XIX y principios del Siglo XX, y la sublevación de los habitantes de la región, que en su mayor parte eran brasileños.
Por el tratado, Brasil se comprometía a los siguientes términos:
Conceder pequeños territorios próximos al Acre y a la cuenca del río Paraguay, que suman 3000 Km² (en lo concreto Brasil dejaba de reclamar estos territorios que siempre, desde la existencia del estado boliviano, habían pertenecido a Bolivia).
Construir un ferrocarril entre las ciudades de Riberalta y Porto Velho, para la exportación del caucho de aquella época (Ferrocarril Madeira-Mamoré).
Permitir a Bolivia utilizar los ríos brasileños para el transporte de mercaderías hasta el Atlántico.
Permitir a Bolivia construir aduanas en las ciudades brasileñas de Corumbá, Belém y Manaus, así como en otras ciudades brasileñas fronterizas.
Pagar al gobierno boliviano la cifra de £ 2.000.000,00, lo que equivaldría hoy día a U$S 293.774.770,80. Brasil ha cumplido con todas las obligaciones del tratado. El ferrocarril fue finalizado en 1912, a pesar de no haber conseguido alcanzar la ciudad de Riberalta debido a las condiciones del terreno, y costó al Brasil U$S 33 millones y 3.600 vidas de trabajadores brasileños. Llamado Estrada de Ferro Madeira-Mamoré, el ferrocarril funcionó hasta 1972, cuando fue desactivado por no ser más interesante económicamente para ambos los países — casi dos años después de terminado el Madeira-Mamoré, en 1914, Bolivia construyó un ferrocarril en colaboración con Chile, para llevar su producción al Pacífico.
Durante el período de 1912 a 1972, se llegó a transportar una cantidad considerable de mercadería tanto brasileña cuanto boliviana por el ferrocarril Madeira-Mamoré. Luego Bolivia fue despojada por otro vecino, Chile en la Guerra del Pacífico (1879–1884) fue un conflicto armado que enfrentó a la República de Chile contra la República Peruana y la República de Bolivia. También se le ha denominado Guerra del Salitre. Al crearse la República de Bolivia en 1825 —denominada inicialmente República de Bolívar— Simón Bolívar le da una salida al mar por Cobija (Puerto La Mar); sin embargo, gran parte de la explotación económica de esa zona costera fue llevada a cabo por empresarios chilenos en condiciones, según algunos, muy ventajosas para ellos.
A mediados del siglo XIX, el desierto de Atacama había adquirido un gran valor económico debido, primero, al descubrimiento de valiosos yacimientos de guano, y posteriormente de salitre, ambos con buena ley y con buen precio en el mercado internacional de entonces. Tras su victoria, Chile tomó posesión no sólo de una importante extensión territorial, sino también de enormes depósitos salitreros, guaneros y de cobre. Éstos fueron adquiridos mayoritariamente por capitales británicos, por medio de la compra de bonos desvalorizados emitidos antes del conflicto por Perú y adquiridos a bajos precios con prestamos de bancos chilenos, que los hacían dueños de las salitreras, lo que ha llevado a parte de la historiografía moderna a ver a los ingleses como instigadores ocultos de la guerra, sin pruebas concluyentes. Algunos historiadores creen ver en algunas publicaciones de la época, inglesas y europeas en general, por ejemplo la editorial del diario británico "The Bullonist" aparecida en 1879, como pruebas del apoyo a las aspiraciones chilenas. Por el contrario, otros estiman que estas publicaciones se deben más bien al clima electoral existente en dicho país y a la ardua disputa entre el Primer Ministro Benjamin Disraeli, partidario de intervenir, y William Gladstone contrario a la intervención. El salitre fue la principal fuente de riqueza de Chile hasta el descubrimiento del salitre sintético por los alemanes, durante la Primera Guerra Mundial. Luego de la ocupación chilena de Lima en 1881, el gobierno argentino ordena alistar el ejército, la compra de un blindado, de material de guerra y la construcción de una línea férrea hasta los Andes como vía de abastecimiento. Con ello ambos países se colocan al borde de una guerra, aceptando la mediación del gobierno estadounidense. El 22 de octubre de 1881 se canjean en Santiago las ratificaciones del Tratado de límites entre Chile y Argentina, una acuerdo con el que Argentina obtiene la soberanía definitiva sobre 1.200.000 km2; aprovechando que Chile estaba en guerra al norte, y ahora amenazado con un nuevo frente de guerra en el sur. Con este acuerdo, el gobierno chileno renunció a sus pretensiones de soberanía sobre la Patagonia Oriental, aceptando que desde entonces formara parte de Argentina. En Chile, se entendía que Argentina se comprometía tácitamente a la neutralidad en la guerra que se libraba en el Pacífico y que no iba a firmar el Tratado de Alianza Defensiva Perú – Bolivia.
En 1883 Chile quedó en posesión de la Puna de Atacama de 75.000 km2, que hasta entonces había pertenecido a Bolivia y la consideró de su propiedad luego del Tratado de Tregua de 1884, pero diversos tratados y mediaciones entre Bolivia, Argentina y Chile concluyen en 1889, donde Argentina renunció a su reclamo sobre Tarija y Chichas reconociéndolas como territorio de Bolivia; y en 1899 donde 64.000 km2 de la Puna de Atacama quedó para la Argentina y 11.000 km2 para Chile. Luego vendría otra guerra más y nueva pérdida territorial para Bolivia, La Guerra del Chaco que se libró desde 1932 hasta 1935 entre Bolivia y Paraguay por el control de la región del Chaco Boreal; pese a su aridez y escasa población, el control de la misma motivó la contienda por el valor estratégico del río Paraguay, que la surca. El dominio del río abriría la puerta al océano Atlántico al país que dispusiese de él, una ventaja crucial para los únicos dos países no costeros de Sudamérica y una cuestión nacional para Bolivia, que había perdido el acceso al océano Pacífico en la llamada guerra del Pacífico de 1879. El descubrimiento de yacimientos petrolíferos en la cordillera andina alimentaba además la hipótesis de que el Chaco albergaría también reservas explotables. La guerra del Chaco fue la primera guerra moderna en la historia de América; la guerra más grande y más sangrienta que se libró en el Hemisferio Occidental durante el siglo XX. El enorme despliegue de material bélico y municiones no tiene comparación con ningún otro conflicto en el continente a lo largo del siglo, ni siquiera la guerra de Malvinas. Durante tres años, 250.000 soldados bolivianos y 150.000 paraguayos se enfrentaron en los cañadones chaqueños. Paraguay había perdido un tercio de su territorio nacional en la desastrosa Guerra de la Alianza Triple (1865-1870) cuando Paraguay tuvo que enfrentarse a las fuerzas aliadas de Brasil, Argentina y Uruguay. Después de años de ardua batalla, los paraguayos habían establecido una reputación por su valentía y también perdieron el 80 por ciento de su población adulta masculina quienes murieron en una guerra desastrosa para el país. Finalizada la guerra de la Triple Alianza en 1870, Paraguay y Argentina acordaron someter la disputa del territorio chaqueño boreal a arbitraje, con propósito de evitar un reinicio de las hostilidades. Fue elegido árbitro el entonces presidente de los Estados Unidos Rutherford B. Hayes, quien el 23 de noviembre de 1878 falló a favor de Paraguay. Los derechos de Paraguay sobre la región parecieron así confirmarse. Sin embargo, de inmediato Bolivia anunció su desacuerdo con el fallo, iniciándose así una larga batalla diplomática. En los tiempos actuales, la rica región amazónica de Bolivia, esta amenazando con separarse y formar una nación Camba y anexarse al Brasil, el departamento de Santa Cruz es uno de los departamentos más ricos de Bolivia, contiene los principales yacimientos de gas y petróleo y las más ricas tierras que están en manos de grandes latifundistas y narcotraficantes. En esta región operan empresas transnacionales como TRANSREDES, controlada por el consorcio ENRON - SHELL, REPSOL, los radicales neoliberales de derecha de Santa Cruz promueven exactamente lo mismo, al hablar de la "nación camba", para ubicar el origen guaraní que le es común a una amplia región del "Cerrado sudamericano" y los ricos yacimientos de gas natural de Tarija ahora son apetecidos por Chile y Argentina, se vislumbra una nueva crisis territorial en esa nación sudamericana. La Guerra de la Independencia en Santa Cruz empezó el 24 de septiembre de 1810, cuando los doctores que habían estudiado en Charcas se levantaron y proclamaron el nuevo gobierno: la “Junta Provisoria”, siguiendo el ejemplo de la Junta de Buenos Aires. El levantamiento lo lideraron el Dr. Antonio Vicente Seoane, el coronel Antonio Suárez, el cura José Andrés Salvatierra, Juan Manuel Lemoine y el argentino Eustaquio Moldes. Este último había llegado desde Buenos Aires y debía difundir las ideas a favor de la Patria Grande. Volvamos al caso Perú-Bolivia-Chile. Si bien es cierto que Perú y Bolivia se aliaron durante el periodo 1879-1884, Perú en estos momentos mantiene una situación de stand-by con Ecuador, ambos trabados en un gallito que se prolonga desde 1941. Esa situación aún no está resuelta, y por lo mismo es poco probable que asuma una iniciativa hostil hacia Chile. Por otro lado, el rico comercio existente entre ambos países hace que esta idea sea un mal negocio. Veamos la historia de Bolivia: Perdieron en la guerra del Pacífico (1884). Posteriormente trataron de alcanzar el Atlántico a través de Paraguay (el río Paraná), en la Guerra del Chaco (1932-1935), en la que perdieron más de 50.000 hombres y fueron derrotados. Chile aún respeta el tratado de 1904, el que permite a Bolivia libre acceso al puerto de Arica. Permite la existencia del anacrónico tren Arica-La Paz. Si Bolivia desconoce este tratado, Chile puede decidir perfectamente la expulsión de los bolivianos de Arica mediante la clausura del tránsito ferroviario y la denegación del acceso al puerto. En resumen, Bolivia se expone a perder incluso lo poco que le queda de mar si decide declarar inválido el tratado de 1904.

El mapa macro-regional de desestabilización, no es similar al del propuesto Kurdistán en las regiones étnicas de Siria, Irak, Irán y Turquía, aquí en el fondo es un amplio movimiento neoliberal encabezado por la ODCA que encabezan Vicente Fox y Manuel Espino de México, con apoyo de los neofranquistas de Aznar de España y el straussismo bushiano que quiere romper el modelo energético chavista-bolivariano que se quiere consolidar en el eje Caracas- Quito-La Paz con extensiones muy dispersas, poco negociadas en cuanto a su valor agregado y su integración a Brasil y Argentina.
Una pequeña predicción para terminar Sudamérica: si asumimos que la historia no da vuelta en círculos, sino que en espirales cada vez mayores, podríamos tomar como periodo de tiempo el intervalo entre las dos últimas guerras de Bolivia. Entre 1879 y 1932 pasaron 53 años. Eso no implica necesariamente que pasarán 53 años hasta la próxima guerra, sino que un periodo algo mayor, 53 * 1,618. Es decir, 86 años. El valor 1,618 es Phi, para los que gusten de geometría y numerología. Es decir, no sería extraño que antes del 2018 (en apenas catorce años más), Bolivia y Chile se enfrentaran otra vez, pero esta vez llevaría a todo el continente sudamericano a un cambio sangriento.
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