DECLARAN “PELIGROSO” A PERIODISTA MEXICANO
Conrado García Jamín
- El gobierno mexicano considera a Fausto Fernández Ponte, un “riesgo potencial de seguridad” y lo boletinan a Estados Unidos.
- Paradójicamente, se trata de un experto en temas de Seguridad Nacional.
Hace unos días, con relación a una nota que circuló a nivel nacional en la que el gobierno federal había boletinado al periodista y experto en seguridad nacional Fausto Fernández Ponte ante el gobierno norteamericano como un “peligro potencial”, con toda la intención de impedirle el acceso a vuelos hacia aquel país, el también analista Eduardo Ibarra García, invita al primero a expresar su versión y la respuesta nos deja atónitos.
Publicada en el Foro de periodistas CEPET, Fausto Fernández Ponte expresa su postura:
Respuesta para Eduardo Ibarra García. ¡Saludos fraternales! Te agradezco sobremanera el mensaje de mi admirada y muy querida amiga Aurora Berdejo. Su inquietud me emociona. Para la tranquilidad de ella y de todos los amigos, la noticia es verídica, pero vieja.
En diciembre de 2007 me fue impedido viajar a Estados Unidos por la compañía Continental Airlines, que había recibido una lista elaborada por el gobierno de México y entregada al de EU (y éste a su vez a la aerolínea) en la que no se me autorizase subir a aviones de dicha empresa. La lista --que no me fue mostrada por los empleados de la aerolínea-- se refería a personas que podrían representar un riesgo a la seguridad de los aviones, eufemismo de sospechoso de terrorismo, delito grave en aquél país y también en México.
De cualesquier maneras viajé a EU por tierra e ingresé en ese país por medios propios ya conocidos, usados no pocas veces por miles de mexicanos, pero a mi regreso, en enero de 2008, inicié gestiones en Gobernación y la embajada de EU en México para 1) que me dijeran por qué estaba yo en esa lista, y 2) que me quitaran de ella.
Las gestiones fueron engorrosas, lentas, molestas y recursivas, pero finalmente Gobernación accedió a quitarme de esa lista (elaborada por el Cisen) y así se lo comunicó al FBI en México, quien persuadido de que "alguien de mala fe en el gobierno de México lo quiso perjudicar o cobrar venganza o tomar represalia", resolvió hacer caso omiso de que mi nombre estuviese en esa lista. El trámite tomó varios meses (enero, febrero, marzo y abril) y el 2 de mayo (hace unos días) me fue comunicada esa noticia por la embajada, que además me informó de que me extendería nueva visa (la anterior había sido recogida en el aeropuerto y cancelada).
Por razones obvias, esas gestiones las hice sin estridencias, pero probablemente lo comenté con alguien (no recuerdo exactamente a quién) y así trascendió, aunque tardíamente.
Empero, éste episodio tiene moralejas a mi modo de ver ilustrativas: es el gobierno mexicano el que actúa contra sus propios ciudadanos para calificar a éstos como riesgo a la seguridad de los aviones comerciales de EU; es decir, el gobierno mexicano le hace el trabajo sucio al gringo.
Otra moraleja es la de que algún burócrata calderonista, molesto tal vez por lo que escribo y cómo pienso, resolvió que por ese motivo que soy un riesgo a la seguridad de los aviones comerciales estadounidenses. Obviamente, ese criterio es muy estrecho. A lo mejor ese burócrata calderonista está en la nómina de la Embajada, la CIA o el FBI.
Cuando los gringos verificaron que estudié dos carreras en universidades de EU, que tengo hijos estadounidenses (uno de ellos es astrofísico de la NASA) y viví en ese país poco más de tres décadas como estudiante y corresponsal de Excélsior en la ONU y en Washington y en México fuí director de Operaciones Internacionales de Notimex y, luego, asesor de Fernando del Villar en el Cisen, en materia de enlaces con servicios de inteligencia de otros países (la CIA, el Mossad, el MI6 incluidos) y contratación de tecnología para traducir de otros idiomas al castellano y criptografía, me informaron que no podían confiar en los criterios usados por el gobierno calderonista para identificar a los verdaderos peligros para los estadounidenses. No era la primera vez que tenían que retractarse y quedar en ridículo ante algún mexicano inocente de las sospechas de "riesgo" a la seguridad nacional estadounidense.
Bien. Pero todo esto es cosa pasada, aunque me sirvió mucho acerca de la ineptitud, visceralidad y perversidad de los calderonistas y cómo parecen convencidos de que es fácil pasarse de listos con los gringos, quienes no son tan tontos ni ingenuos como pudiere pensarse.
Por lo que toca a la burocracia de la embajada, siempre hubo demostraciones corteses, de servicialidad, tratando (así me pareció) en desfacer un entuerto de autoría calderonista. Percibí que en la embajada les molestaba el cúmulo de ineptitudes y pendejadas del gobierno de México.
Ojalá, admirado Eduardo, que esto sirva como precisión oportuna en torno a este episodio. Te reitero mi agradecimiento a tu gentileza. Fausto Fernández Ponte.

¿QUIEN ES FAUSTO FERNÁNDEZ PONTE?
Tomo los datos del sitio Web dedicado a los “hijos predilectos de Coatzacoalcos” y agrego: Don Fausto Fernández Ponte es poseedor de un impresionante y sólido currículum: 50 años de periodista profesional. Su opinión y columnas periodísticas son respetadas en ese ámbito, por el prestigio que a pulso se ha ganado, es considerado una autoridad en su campo. Además de corresponsal de guerra, ha entrevistado a jefes de estado y de gobierno de la talla de Lyndon B. Johnson, Richard M. Nixon, Indira Gandhi y William Clinton.
Sus padres, el Sr. Fausto Fernández Valdés de 34 años y Lucía Ponte Azueta de 20, se casaron en Coatzacoalcos a mediados de la década de los años 30s e hicieron su hogar en la casa ubicada en Llave esquina con 16 de Septiembre, precisamente donde ahora se ubica el Hotel Enríquez. En este domicilio, una partera –doña Meregilda, pequeña y anciana-, lo trajo al mundo, por lo que nació el 14 de agosto de 1936 y tuvo además con el tiempo tres hermanos, Felipe, Carmen Lucía y Arturo. Su padre trabajaba en “el cable” (según se le decía al telégrafo), empresa norteamericana de telégrafos, la Western Union, antes que fuera nacionalizada.
Su padre, falleció en 1999 a los 99 años, y su madre, nativa de Tuxpan, Veracruz, llegó a ser una mujer muy talentosa, muy inquieta, con una muy marcada inclinación cultural. Su abuela paterna fue Valentina Valdés, quien a su vez fue prima hermana de doña Tomasa Valdés, esposa del general Miguel Alemán González, por lo que el hijo de ellos, Miguel Alemán Valdés, era tío de don Fausto.
Estudió su Kinder, entonces llamada escuela de párvulos, con doña Amelia Herrera, en la segunda calle de Hidalgo, frente al Hotel Tubilla. Se pasaba por el negocio de sombreros (todo mundo usaba entonces sombreros) que Doña Amelia tenía al frente y al fondo se reunían los niños con ella.
La primaria, del 1º al 4º año, la estudió en la escuela Vicente Guerrero, en el precioso edificio que construyeron los lugareños entre ellos el padre de él en una especie de autoconstrucción, en la esquina de Juárez y Morelos. Los años 5º y 6º los estudió en la escuela Artículo123, gracias aun tío (don Arturo Fernández) que fue superintendente de la refinería de PEMEX en Minatitlán. La secundaria y preparatoria, la cursó en la Escuela Secundaria de Bachilleres Miguel Alemán Valdés, en 16 de septiembre esquina Madero.
Estudió en la Facultad de Derecho de la Universidad Veracruzana, y al cerrarse ésta, se inscribió en la Facultad de Derecho de la UNAM. Más tarde, becado, fue al Macalester College en Saint Paul (Minnesota) y en la Universidad de Minnesota. Al incursionar en las letras, al dedicarse a escribir, descubrió que no sería abogado nunca, pero sus conocimientos legales le han sido muy útiles como periodista profesional.
Fundó el periódico catorcenal “La Voz del Estudiante” en 1961, marcando su debut en el periodismo a los 15 años de edad, aquí en el puerto. Mientras estuvo en la Universidad Veracruzana publicó el semanario “El Estudiante”, a mismo tiempo que reporteaba para el Diario de Xalapa. Luego, ya en la UNAM, publicó Diario CU, el único diario estudiantil que se haya editado en el Distrito Federal. Paralelamente, cubría la fuente estudiantil y de deportes para el diario El Zócalo.
A pesar de la impresionante personalidad que se ha forjado en el reñido mundo del periodismo, su sensibilidad humana no ha disminuido; evoca con nostalgia a sus amigos: Chito Alor; Manuel Ramos Gurrión; Camilo Ordaz, hermano mayor de Víctor; Fernando González Mora; los Ramón de Diego; Juan Hillman; los Nouche, Ramón Hernández Toledo; Sami Hayek, Arnulfo González, y muchos más.
A pesar de estar tocando el cielo con los dedos por la cima profesional a la que ha llegado, no olvida sus orígenes. “Recuerdo muy bien al profesor Santos, a la profesora Teresa, el profesor Domínguez, el profesor Mata. También a los profesores Santillana, Rubén Acosta y su esposa”, evoca con añoranza.
Al término de su carrera, Fernández Ponte realizó su servicio social como reportero en The Philadelphia Enquirer, rotativo fundado por Benjamín Franklin en Pennsylvania, y fue becario de la School of Jornalism, en la Universidad de Minnesota, y en The World Press Institute, en Minneapolis. Fue corresponsal del diario Excélsior en la Organización de las Naciones Unidas (Nueva York), Washington y los Ángeles, California, Estados Unidos.
Entre 1968 y 1969, Fausto Fernández estuvo como corresponsal de guerra en Vietnam, durante cuatro meses, también por Excélsior.
Ha hecho sentir enormemente su presencia en la profesión del periodismo. Respetado y reconocido como una autoridad cuando opina y escribe, actualmente es presidente del Club Primera Plana, donde se integran un fuerte grupo de escritores periodistas. También a iniciativa de él se creó la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos. Adicionalmente, es director, gerente general y editor de un espacio en Internet llamado “Cómo hacer negocios en Veracruz” en esta dirección: www.negociosdeveracruz.com.mx, es articulista para varios periódicos y sus “ASIMETRÍAS” son muy leídas por muchos.
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